Tuesday, March 16, 2010
2 caminos, la novela
“Dos Caminos es un municipio de Chilpancingo, en el Estado de Guerrero. Se puede llegar por la carretera federal que lleva a Acapulco. Paraíso del Pacífico. Donde la droga va y viene sin que nadie se de cuenta porque casi todo el trasiego se hace por mar; donde el narco es la única industria competente además de la hotelera*”. Dos caminos es también la dirección de un blog donde es posible leer desde la reseña de un disco de Nouvelle vague a una crónica de nota roja con cierto olor a gonzo. Pero además Dos caminos es un novela. Una novela en la que se narra la guerra entre dos poderosos cárteles y las historias de sus principales líderes, hombres de extraños hábitos y crueldad implacable; una novela que se apropia de las herramientas del periodismo y la crónica, pero también del más duro género negro. Pistoleros y agentes federales, narcotraficantes y políticos; asesinatos y traiciones. Una novela de tal intensidad y dinamismo visual que bien podría servir como guión para una película de Guy Ritchie, la que le ayudaría a reencontrar el buen camino.
A propósito de cine, Dos caminos es también una novela que cuenta la historia de un guionista, adicto a las drogas y que por culpa de su novia se ha metido en serios problemas con el narcotraficante local. Este guionista, que por momentos podría recordar al neurótico Charlie Kaufman –personaje de Adaptation, la película de Spike Jonze, se encuentra escribiendo, o mejor dicho intentando escribir, un guión sobre la guerra entre dos poderosos cárteles de la droga. El lector sagaz y malicioso podrá detectar de inmediato la metaficción y señalar sus peligros; es decir, aunque efectivas, las metaficciones no son un recurso sencillo; en manos inexpertas pueden ser material inestable y terminar arruinando más de una propuesta. No es el caso, porque, hay que decirlo, Dos caminos es una novela cuya complejidad va más allá del uso de la metaficción. Poblada por diversas voces y personajes, collage de estilos, álbum de imágenes, catálogo de referencias que van más allá de las literarias y se mezcla con otras manifestaciones de la cultura popular, como el cine y las series de televisión, y los comics, y las novelas de PIT II, de James Ellroy, el trabajo de Rodolfo Walsh; pero también de Truman Capote y Hunter S Thompson; y los narco corridos y la nota roja, y el punk rock, y el trabajo diario en el periódico, en las calles, con la gente –a la que no le preocupan las tendencias ni los prestigios literarios.
Dos caminos es el tipo de novela que tiene todo lo que acabo de mencionar; y hay que decirlo, no hay muchas novelas así en el panorama literario nacional. Emocionante y propositiva, ingeniosa y bien informada, atrevida. Uno quisiera que el punto final no llegase tan pronto.
Por cierto, el responsable es Paul Medrano, escritor, editor, periodista, y amigo. Es curioso y alarmante pensar que esta novela, Dos caminos, uno de los debuts más enérgicos en la novelística mexicana de los últimos años, estuvo a punto de no ver la luz. Me explico: en cierta ocasión, me imagino que algo deprimido, Paul me comentó que guardaría Dos caminos en el cajón de los proyectos olvidados. Pero afortunadamente la depresión es un bicho voluble y, junto al buen juicio de la Coordinación editorial de la UNAM, no pasó mucho tiempo para que me enterase de que el libro sería publicado. Por todo ello, me parece que sería muy mala idea dejar pasar la oportunidad y no leer Dos caminos, pero sería peor perder de vista a su autor, se trata de un bravo.
Etiquetas:
Dos caminos,
Paul Medrano
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